El postre perfecto

Utilizar ingredientes a temperatura ambiente.

  • Muchos productos horneados comienzan con la formación de crema, mantequilla y azúcar. Sin embargo, algunas personas no ablandan la mantequilla antes de mezclarla con otros ingredientes y, al final, esto hace que la textura de los postres no sea la más adecuada.
  • Otro error es mezclar ingredientes fríos con ingredientes calientes. Por ejemplo, al preparar chocolate caliente agregarle un poco de crema batida fría. La diferencia, desagradable, se nota.
  • Por eso es que muchas recetas requieren que los ingredientes tengan la misma temperatura, para que puedan fusionarse perfectamente en la preparación.

Invertir en utensilios de calidad para hornear

  • Siempre vale la pena invertir en utensilios novedosos y de calidad, como bandejas antiadherentes, paletas de madera y plástico, medidores de temperatura o cualquier otra herramienta que, aparte de facilitar el trabajo, ayude a que el resultado final sea apetitoso y visiblemente bien elaborado.

Medir bien las cantidades

  • La repostería incluye la realización de procesos químicos muy delicados. Por eso hay que tener mucho cuidado, por ejemplo, al realizar sustituciones de huevo; pero lo que más exacto se debe medir es la mantequilla, porque se puede notar claramente en el sabor cuando está de más.

El secreto para la harina perfecta

  • Por cada tres tazas de harina, se le quitan tres cucharaditas de la misma y se agregan tres de fécula de maíz. Esto hace que el pastel sea más compacto y aguante mejor la cubierta de crema. Resistirá sin hundirse y sin mayores inconvenientes.

Engrasar los moldes con manteca, no con mantequilla

  • Usualmente leemos en los libros de cocina que los moldes se engrasan con mantequilla y harina. Pero eso nos da como resultado dos problemas: que le queda una capa harinosa al pastel encima y que no se despega tan fácil del molde. Si se cambia la mantequilla por manteca, nunca más se tendrán estos problemas.

Mezclar primero seco con seco y húmedo con húmedo

  • Aprende a mezclar por partes. Primero la harina con todo lo seco, es decir, polvo de hornear y bicarbonato de sodio. Esto para que queden perfectamente uniformes en la mezcla. Por otro lado va todo lo húmedo, como la mantequilla, la leche y el azúcar. Quizás la diferencia no sea tan grande en el sabor, pero probablemente lo será en la textura.

Tomado de: http://www.cocinayvino.com/tips/

Miras estos trucos infalibles para preparar los postres perfectos. Y también maneras sencillas de solucionar problemas que se te presenten a la hora de hacer estos postres.

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Trucos de repostería para principiantes

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